Situación actual

La reducción de la financiación pública en las universidades no es un hecho coyuntural ni en España ni en Europa. Las tendencias internacionales van todas en la misma dirección: diversificación de las fuentes financiación. Aquellas que no lo hagan pueden tener dificultades de financiación estable y permanente. Universidades Europeas de prestigio de países como Alemania, Francia. Holanda, Suiza y Suecia comenzaron a apostar de forma significativa el fundraising a principios del siglo XX y actualmente están recogiendo los frutos de la apuesta.

En estos países, el contexto general sobre el Fundraising universitario era el mismo que existe actualmente en España:

  • No había cultura de captación de fondos
  • La captación de fondos dentro del propio ámbito universitario sufría una imagen negativa
  • No existían profesionales cualificados en la captación de fondos en el ámbito universitario
  • Los graduados se sentían muy poco identificados con sus Universidades: no habían recibido servicios durante sus años como estudiantes; no había ningún vínculo desde su graduación, no había servicios de alumni profesionalizados.

Actualmente, las universidades españolas aún no establecen el mecenazgo como actividad prioritaria y estratégica de la institución, y su entorno socioeconómico es incluso reticente hacia el mecenazgo universitario. Se pueden oir argumentos como: ¿por qué he de aportar a las universidades ?; ¡yo ya pago mis impuestos!; ¡las universidades ya reciben un importe significativo de financiación a través de la Administración!

Sin embargo, el tejido empresarial requiere y pide Talento, Investigación, Innovación, Emprendimiento. Esto requiere una vinculación del sector empresarial con la Universidad a través de su contribución a la viabilidad de proyectos que, sin su aportación, no se podrían desarrollar. Y esta contribución no suple la aportación pública.

Los Programas de Mecenazgo deben convertirse en un elemento clave en las Instituciones de Educación Superior para captar fondos y acometer proyectos con impacto en el entorno socioeconómico. El mecenazgo debe ser un punto de encuentro entre el sector académico y el tejido productivo para vehicular la captación y asignación de fondos a fines específicos de interés mutuo y para la sociedad.

 

¿Qué claves para desarrollar un Programa de Mecenazgo?

A modo de Guía, se pueden adelantar las siguientes pautas:

  • Las instituciones universitarias deben ser conscientes de que empezar es el más duro.
  • Generar una cultura de filantropía en la Universidad requiere paciencia, tenacidad, capacidad de frustración y poder de persuasión.
  • Debe ser una actividad priorizada de la Institución y bajo el liderazgo del Rector.
  • Diseñar, testear e implementar el programa (silent phase) requiere tiempo y recursos antes de que los resultados sean visibles.
  • Es necesario un periodo mínimo de 3-5 años, junto con el apoyo financiero y humano apropiado, porque una Unidad de Mecenazgo pueda empezar a dar sus frutos.
  • Puede ser conveniente comenzar con pasos pequeños, porque algunas instituciones universitarias pueden no tener los recursos para hacer el inicio todas las inversiones necesarias y, por tanto, deben demostrar la importancia y el valor del Programa antes de que se hagan inversiones sustanciales.
  • Reto: saber comunicar el papel diferencial de la Universidad en cada proyecto y el impacto social que generará.
  • La Institución debe dar reconocimiento a los donantes e involucrar de forma permanente.

En definitiva, la finalidad de un Programa de Mecenazgo es generar una fuente estable de financiación para poder atender objetivos y aspiraciones de futuro de la Universidad que produzcan un impacto extraordinario sobre el entorno socioeconómico y que, de otra manera, no tendrían lugar.

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