Hace menos de un año (18 de diciembre de 2018) publicamos un post reflexionando sobre los 17 ODS de Naciones Unidas. Es conveniente recordar que los 17 ODS son una agenda con horizonte 2030 y que son unos objetivos con un elevado nivel de concreción y que las administraciones públicas, las empresas privadas y las organizaciones de la sociedad civil pueden decidir a qué objetivo desean contribuir a partir de su misión social o de su política de responsabilidad corporativa.

¿Cuál es el camino recorrido hasta ahora?

Lo cierto es que se está produciendo un avance en el sentido que marcan los ODS: por ejemplo, el pasado día 19 de agosto de 2019 la Business Roundtable proponía que las empresas deben tener un propósito, que va más allá de procurar beneficios para los accionistas, y que han de procurar el bien de sus clientes, trabajadores, proveedores, comunidades y territorios en los que operan. Hay un compromiso con todos los stakeholders afectados por la acción de la empresa y esta es la misma idea que garantiza el éxito en la aplicación de los ODS porque se trata de mirar más allá de las cuatro paredes de nuestro negocio o de nuestra organización. ¿Cómo puedo contribuir a los ODS?

El pasado día 16 de septiembre de 2019 se presentó en el Círculo de Economía el segundo informe «Contribución de las empresas españolas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible del Observatorio de los ODS«, (una iniciativa de la Cátedra Liderazgos y Gobernanza Democrática de ESADE con la colaboración de la Fundación Bancaria «la Caixa»). Las principales conclusiones que plantea son:

  • Avanzar en la implementación de los ODS no es fácil porque hay que establecer alianzas en un marco de colaboración intersectorial y multinivel, lo que siempre conlleva costos de transacción
  • Las empresas españolas cotizadas están muy lejos de asumir el reto de los ODS cuatro años después de haber sido formuladas: los progresos observados en el reporte no financiero respecto del informe anterior (2018) son insustanciales e insuficientes, teniendo en cuenta la ambición y la magnitud del reto que supone la Agenda 2030
  • Entre otras cuestiones que son indicadores de la adaptación de los ODS, el compromiso con el nuevo paradigma de la economía circular todavía es marginal a las empresas, es urgente incrementar el número de mujeres en posiciones directivas y hay que profundizar en las políticas medioambientales

 

Por tanto, en primera instancia, y siguiendo la metodología de analizar las memorias de las 141 empresas españolas cotizadas y la profundización en las trayectorias y los mecanismos de integración de los ODS -sistemas de gobernanza de la sostenibilidad dentro de las empresas-, ciertamente puede parecer que los resultados son decepcionantes dado que sólo 32 los vinculan a la estrategia de la empresa. Por ello, este segundo informe profundiza en cómo pueden establecerse las alianzas (ODS número 17) con el objetivo de generar impacto. El informe detalla los avances en la contribución de las empresas cotizadas españolas a los ODS en gobernanza (transparencia y rendición de cuentas; fomento de los derechos humanos en la cadena de valor; colaboraciones y alianzas estratégicas), sociedad (trabajo decente e inclusiva, género, políticas de equidad y de inclusión, trabajo infantil y forzoso), economía (El valor económico generado y distribuido, digitalización, economía circular), medio ambiente (consumo energético y eficiencia, energías renovables, gestión de residuos, consumo de agua, emisiones, políticas medioambientales).

El informe, finalmente, también aborda la gobernanza de la sostenibilidad y su vinculación con los ODS y también evalúa el logro de los ODS en una pequeña muestra de 12 pymes, de gran valor cualitativo.

En el ambiente de la jornada de presentación se hizo patente que todavía hay mucho camino por recorrer y que las empresas aún se mueven en la visión de los ODS como una moda o como un nuevo coste que hay que asumir, ante una visión nueva que se abre camino y que ve los tradicionales costes empresariales desde una visión más amplia y desde una perspectiva más global y a largo plazo: los ODS como una estrategia empresarial de futuro que ha de asegurar la generación de valor a largo plazo .

 

¿Cómo acelerar la adopción de los ODS en empresas, administraciones y organizaciones?

Lo cierto es que los informes publicados hasta la fecha en relación a la adopción de los ODS para el sector público son tan decepcionantes como los del sector privado en términos de resultados alcanzados.

Como suele ocurrir en todas las empresas y organizaciones, una tarea nueva, una función nueva requiere destinar un nuevo recurso -tiempo, dinero, conocimiento-. Este es el primer y más importante escollo, puesto que las empresas suelen experimentar serias dificultades para reasignar unos recursos cuando todavía no está claro cuál debe ser su retorno; es entonces cuando sólo se ve un coste. Por tanto, para evitar que el intento de empresas y organizaciones para trabajar bajo un esquema ODS fracase, es necesario hacer una tarea de descubrimiento o concienciación de las ventajas a largo plazo que comportará su adopción. Una vez establecido este consenso, será más fácil destinarle recursos.

En segundo lugar, habrá que decidir en cuál(es) ODS hay que posicionarse en función de la orientación sectorial de la actividad de la empresa o de los objetivos sociales de la organización: fabricar algún producto, comercializar otro, vender un servicio, lograr una finalidad social o cultural, entre muchos otros. Hay que poner el foco en alguno de los ODS. A continuación, hay que poner en relación la actividad ordinaria de la empresa con los objetivos concretos en los que se descompone el ODS que hemos elegido, identificando el grado de coherencia o matching entre unos y otros. Es decir, hay que analizar qué acciones se están llevando a cabo en la empresa u organización, qué impactos positivos genera entre los stakeholders de la empresa

En tercer lugar, hay que adquirir -mediante algún tipo de metodología de gestión estratégica- un compromiso público de nuevas acciones que se emprenderán para un mejor logro de los ODS elegidos. Hay que fijar compromisos públicos, objetivos concretos, indicadores de impacto, ponerlo por escrito, compartirlo en el seno de la organización y difundirlo (comunicar). El objetivo no es otro que hacer visible que aporta mi empresa u organización en el logro de los ODS.

En definitiva, no se pueden imponer los ODS en una organización, es necesario que todo el mundo esté convencido y haya complicidad para hacer los cambios posibles. Hay que hacerse la pregunta de hasta qué punto son asumibles los costes de la empresa para adoptar los ODS pero planteándolo en la doble perspectiva del corto y el largo plazo. Por ejemplo, si la empresa decide retribuir a los trabajadores por encima de lo que paga el mercado, tendrá unos costes superiores ahora, pero unas ventajas en el largo medio – largo plazo derivadas del prestigio social de retribuir bien las personas: de este modo, el árbol de decisiones incorpora cuestiones sociales, ambientales o simbólicas más allá de los factores económicos que impactan positivamente en nuestros grupos de interés.

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septiembre 20, 2019

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