El 18 de junio de 2018 ha tenido lugar la jornada «Una introducción multidisciplinar a la tecnología blockchain«, organizada por la UOC, que nos ha acercado a blockchain desde múltiples perspectivas de la mano de August Corrons, Víctor García, Marc Rocas, Sebastián Valdecantos, Benjamí Anglès, Pere Vidal y Àngels Fitó.

 

Elemento disruptivo

Blockchain (cadena de bloques, en castellano) es una tecnología que permite construir una red distribuida, compartida y segura. Usándola podemos pasar de la centralidad a la distribución, de la competitividad a la colaboración, de la opacidad a la transparencia y de la desconfianza en la seguridad ya que pone las matemáticas avanzadas, la programación y la criptografía a disposición los valores de la economía social y solidaria.

 

Cómo funciona

La característica de esta tecnología es que estructura la información en grupos de datos (bloques) a los que se añade metainformación relativa a los bloques anteriores (enlazándolos como en una cadena). Esta propiedad avala su seguridad ya que los datos de un bloque sólo se pueden editar o «hackear» modificando todos los bloques posteriores!

Y, en una red distribuida, esto es impracticable. Para hacernos a la idea, es como si para cambiar la matrícula de un coche tuviéramos que cambiar en un tiempo récord la matrícula de todos los coches del mundo esparcidos por cualquier punto del planeta.

Por esta razón, blockchain es especialmente adecuada para almacenar de forma creciente datos definitivos ordenadas en el tiempo. Los datos que se almacenan suelen ser transacciones (no sólo financieras) y por ello a menudo se les ha llamado así.

 

Estado del arte

Economía al servicio de las persones. Les vertientes y repercusiones que blockchain tendrá en cómo se comunica y estructura la tecnología omnipresente en nuestro día a día son tan enormes como imprevisibles. Hoy por hoy su implementación más conocida, con un boom reciente de pequeños y grandes inversores, son los tokens y las criptodivisas, un nuevo medio de pago digital que elimina los bancos como intermediarios.

Digitalizar la moneda de cambio permite incrustar normas a su propio software y así, traslada la autoridad para crear normas en el ámbito financiero de los bancos centrales a los usuarios. Así pues, abre una puerta para transformar y democratizar la economía y empodera la ciudadanía para legislar de manera transparente y coherente con los ecosistemas locales.

 Medio para el emprendimiento social. Cada vez son más las asociaciones y entidades ciudadanas, socios naturales de esta tecnología, las que establecen sinergias. También las empresas que aprovechan el potencial para proyectos de carácter social. En la jornada de este 18 de junio hemos podido conocer de primera mano un ejemplo que está transformando la sociedad y la manera de hacer negocios en Argentina; Monedapar. Esta iniciativa propone un sistema de crédito mutuo que toma y devuelve a la comunidad en un intercambio recíproco de bienes, servicios, tiempo y crédito.

Herramienta transformadora para el sector público. Pero es en el sector público donde hay más oportunidades viables con un alto impacto transformador. Se prevé que blockchain permita repensar desde el registro de propiedad al pago de impuestos, los documentos de identidad, la democracia y el voto electrónico. Ciudades de todo el mundo están poniendo en marcha propuestas que pueden transformar la manera de interaccionar los diferentes agentes:

  • Dubai ya tiene en marcha un enorme proyecto piloto con IMB que busca ahorrar tiempo, esfuerzo y recursos utilizando blockchain para identificar las empresas, gestionar certificados y contratos, favorecer el comercio y promocionar el turismo.
  • Bristol (Inglaterra) y Berkeley (EEUU), en cambio, se encuentran entre las ciudades pioneras con monedas locales y digitales de carácter cívico. Los beneficios de este medio de intercambio que facilita la inversión local se destinan a fines ciudadanos entre los que encontramos la construcción de pisos sociales, nuevas ambulancias o la creación de zonas verdes.

Otros objetivos de gobierno son el favorecimiento de las energías renovables y el reciclaje, premiados en tokens locales que se aceptan para el pago de impuestos. Pero encontramos casos ejemplares diversos por todas partes. Sin ir más lejos, en Barcelona veremos la evolución estos próximos años de la moneda ciudadana Rec, que se presenta como una alternativa exclusivamente digital que reinvierte en el territorio para fomentar la economía y las relaciones de proximidad.

El cambio de paradigma en el mundo digital que vendrá

En cuanto al ecosistema digital también hemos visto un cambio de paradigma. Las nuevas iniciativas basadas en blockchain van más allá de redes centralizadas como Uber, Facebook o Airbnb para proponer organizaciones análogas pero autónomas y descentralizadas como Steemit, Storj, Wificoin y Winding Tree, en las que la empresa te remunera en moneda virtual por los contenidos que creas, el espacio que compartes o los Mb de conexión que no usas.

Más allá de las criptodivisas más conocidas como Bitcoin o Ethereum, el potencial de la tecnología blockchain va mucho más lejos de su finalidad original. Un token es suficientemente flexibile como para convertirse tanto en una moneda como en un voto. Y es que blockchain hace posibles ideas y actividades que en un sistema tradicional no lo eran. Nos permite así repensar todos los ámbitos y poner sobre la mesa nuevas oportunidades.

Roy Amara declaraba que sobrevaloramos el efecto que la tecnología tendrá en nuestra vida diaria a corto plazo y infravaloramos lo que tendrá a largo plazo. Parece que empezamos a ser muy conscientes de cómo blockchain puede revolucionar la economía y la industria, pero apenas entrevemos el impacto tremendamente innovador que podría tener sobre el sector público, las formas de gobierno y la organización de la sociedad civil.

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