En artículos anteriores hemos analizado como lo que entendemos como desarrollo local ha debido readaptarse a los nuevos paradigmas del momento. Empezamos nuestro artículo de hoy con una cita literal de una guía sobre el fomento de la innovación local de 2008:

Desde el ámbito municipal y comarcal también se ha apostado por la promoción económica local mediante la contratación de técnicos y, en algunas ciudades más grandes, con la creación de institutos de promoción económica. El enfoque de estas actividades se originó cuando el paro era el principal problema social de los municipios. En consecuencia, el servicio aún sigue relacionado con la información y el asesoramiento generalista a los ciudadanos, durante el proceso de búsqueda de un puesto de trabajo. Los viveros de empresas y los servicios de incubación (asesoramiento en planes de negocio, ayudas y subvenciones, …) son nuevas actividades que se incorporan para fomentar el autoempleo. La promoción del comercio tradicional y la difusión de los activos turísticos más cercanos son también objeto de atención por parte de estos organismos.

Se trata de servicios pensados ​​para los ciudadanos, definidos en términos de «bienestar social», «cohesión» …, que generan miles de consultas, altos niveles de asistencia a los cursos de formación, los seminarios especializados y en las diversas actividades de sensibilización: convocatoria de premios, día del emprendedor, jornadas gastronómicas … Sin embargo, es justamente el éxito de estas actividades lo que hace difícil la evolución hacia una política de innovación dirigida a un público muy diferente: los empresarios con un mayor potencial de innovación. Se trata de ayudar a los buenos a ser aún mejores, porque de esta manera la comunidad salga beneficiada.

ACCIÓ. Guia per elaborar plans d’innovació en l’àmbit local, 2008

 

A pesar de ser una guía anterior a la fuerte crisis de 2008-2013, la experiencia profesional de U·TRANS nos obliga a certificar que estas palabras no han perdido vigencia: la inmensa mayoría de los sistemas locales de promoción económica aún están demasiado anclados en el paradigma del empleo, en lugar de centrarse en el paradigma de la innovación.

Brevemente, el paradigma del empleo se traduce en que las instituciones centren esfuerzos en la persona sin trabajo para mejorar su empleabilidad: formación, acceso a información de subvenciones, apoyo a la microemprendeduría, fomento del trabajo autónomo, entre otros. El paradigma de la innovación centra sus esfuerzos en conseguir que los actores sociales, económicos e institucionales se coordinen para hilvanar y ejecutar proyectos de creación de valor a partir de los valores clave del propio territorio: primero se crea riqueza para, posteriormente, repartirla.

Nadie discute la radical importancia del desarrollo económico local, graves problemas sociales así lo justifican. Por lo tanto, ¿podemos afinar un poco?

El paradigma de la innovación abierta

Postulada por el profesor Henry Chesbrough hace más de una década, la innovación abierta fue ideada como alternativa de creación de riqueza para grandes corporaciones industriales, que habían liderado los procesos de innovación en base a un sistema de innovación cerrada. Brevemente, la diferencia entre ambos sistemas de innovación consistía en:

Innovación Cerrada e Innovación Abierta: Diferencias

Innovación Cerrada e Innovación Abierta: Diferencias

Hasta hace poco, la I+D interna se consideraba un activo estratégico y tan solo las grandes empresas con recursos importantes y programas de investigación a largo plazo podían competir. Las grandes empresas llevaron a cabo de forma interna la mayor parte de su investigación e innovación, pero actualmente han surgido nuevas empresas que no llevan a cabo ninguna o muy poca investigación propia y que han innovado gracias a las investigaciones que otras han hecho. Algunas de las grandes empresas que invierten mucho en I+D se han dado cuenta de que algunos de sus resultados, a pesar de ser muy brillantes, no tendrían utilidad alguna para ellas, otros proyectos de investigación han sido abandonados pero los resultados de estos proyectos han sido rentables para nuevas empresas. El profesor Chesbrough plantea que se está produciendo un cambio de paradigma en la forma en que las empresas innovan, en la forma en que se trasladan al mercado las nuevas ideas que van apareciendo, en la forma en que las empresas comercializan el conocimiento.

La innovación abierta combina ideas externas y externas para crear estructuras y nuevos sistemas de funcionamiento para definir nuevos modelos de negocio. Este modelo de negocio utiliza tanto ideas e innovaciones de dentro como de fuera de la empresa para generar valor, al tiempo que define mecanismos internos para reclamar alguna porción de este valor. La innovación abierta presupone que las ideas internas también pueden ser conducidas en el mercado a través de vías externas, aparte de los negocios actuales de la empresa, a fin de crear un valor adicional.

Innovación abierta y desarrollo local: ¿por qué no?

Aquí debemos partir de la definición del primer economista que la teorizó, Schumpeter, que al hablar de innovación hacía referencia a la producción de nuevos bienes, a la introducción de nuevos métodos de producción, a la creación de nuevas formas de organización o la apertura de nuevos mercados de productos o factores.

Por otro lado, empezamos a ser conscientes de la necesidad de definir modelos de negocio viables, lo que permite conectar las actividades técnicas (de investigación o producción) con las comerciales a lo largo del proceso de innovación, y retener una parte del valor generado en el territorio. Seguramente se debe seguir insistiendo en la idea clave que subyace en todo el paradigma de la innovación abierta: hay que buscar el mejor modelo de negocio para nuestra innovación, sea este interno o externo a nuestra empresa o iniciativa de concertación territorial. Y, si no existe, habrá que permitir que un nuevo proyecto o territorio asuma el reto de encontrar un modelo de negocio viable.

¿Pueden los territorios aprender algo y actuar inspirándose en el paradigma de la innovación abierta? Pues sí, y de hecho ya hace días que se explora el camino de la innovación aplicado al desarrollo económico local. Establecer el paralelismo empresa = territorio e I + D empresarial = riqueza territorial puede parecer un triple salto mortal, pero hay indicios que hacen evidente que los territorios, sus administraciones locales, su tejido empresarial y la sociedad civil ya han iniciado este camino.

Algunas acciones hacen evidente que los territorios ya están trabajando en clave de innovación abierta:

  • Algunos territorios empiezan a actuar en la lógica del modelo de concertación territorial de la Cuádruple Hélice cuando las administraciones locales, las empresas y sus asociaciones (gremios, clústeres, patronales, cámaras de comercio), las entidades ciudadanas, los profesionales y el sector del conocimiento (centros de formación, centros de investigación) colaboran para fijar estrategias de creación de valor y proyección internacional. HibriturSelva es un buen ejemplo
  • Adoptar modelos de inteligencia en la acumulación, gestión y explotación de los datos que genera la actividad económica es clave para innovar. Esto vale para un municipio turístico, para una asociación de comerciantes o para gestionar la movilidad. Las TIC en sí no aportan nada si no se saca partido de los datos que genera la propia actividad económica. El ejemplo de Calella (Barcelona) con el Smart Tourism Destination va en esta dirección
  • Algunos territorios son conscientes de la necesidad de activar y cuidar su talento local. Siguiendo los postulados de Richard Florida y la clase creativa, el territorio que no sepa sacar provecho de su talento es un territorio muerto. Aunque no es una tarea sencilla, ya se están implementando metodologías para activar y articular el talento local, como por ejemplo la Xarxa d’Innovació Social de la Comarca o la misma red de FabCafè que se está extendiendo por el área metropolitana de Barcelona
  • La búsqueda de fuentes de financiación alternativa a las tradicionales de préstamos bancarios y subvenciones públicas es una necesidad en un entorno de innovación abierta. Se necesitan fórmulas de financiación más ágiles y que busquen la implicación del financiador en el proyecto, con un claro enfoque hacia la economía social, colaborativa y la financiación colectiva. Algunos casos como Verkami, Ship2b o Gicoop son conocidos, ¿pero cuál es su potencial en el campo del desarrollo económico local?
  • Algunas administraciones públicas empiezan a preocuparse por el impacto real de su actividad de investigación, y para que el desfase entre mundo académico y mercado no sea un auténtica valle de la muerte. Así, los casos de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y de la Universitat de les Illes Balears (UIB) evidencian la apuesta por el famoso bridge to market y para encontrar estrategias de aceleración de los resultados de la investigación

La iniciativa ciudadana ha sabido dar respuesta a los efectos negativos de la crisis económica y de las carencias estructurales de la sociedad. Las políticas de desarrollo económico local más exitosas son aquellas que han sabido canalizar y facilitar estas iniciativas ciudadanas acogiéndolas, financiándolas y difundiéndolas.

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