El Sr. Jordi Baiget ha sido nombrado Consejero de Empresa y Conocimiento dentro del nuevo Gobierno Catalán del Presidente Puigdemont. A partir de ahora, recae bajo su responsabilidad dirigir el Sistema Universitario Catalán, formado por 12 universidades.

En términos de impacto, hablar de Sistema Universitario significa hablar de formación superior, de formación de los recursos humanos de un país, de captación de talento, de empleabilidad y perfiles profesionales, de investigación, de transferencia de los resultados de la investigación a la sociedad, de formación a lo largo de la vida, de internacionalización, de cultura, de conocimiento, de productividad….  y un largo etcétera de cuestiones que permiten a una sociedad crear riqueza y bienestar, difundirla y relacionarse más y mejor en un mundo cada vez más cambiante, complejo e interconectado.

Cada sociedad necesita un sistema de educación superior potente y con impacto. Quizás por esta razón, los gobiernos serios suelen tener un departamento o ministerio específico que asume esta responsabilidad.

Ahora bien, es evidente que una cuestión tan relevante para el futuro de un país como es el gobierno y la gestión de su sistema universitario no es fácil ni evidente. Por eso pensamos que el Consejero Baiget sabrá apreciar los siguientes breves comentarios, en los que intentamos centrar los principales retos que el Sistema Universitario Catalán debe abordar si quiere ser una herramienta real de servicio a la sociedad.

  • Resolver el debate de si los estudios universitarios deben durar 4 años, 3 + 2 o 4 + 1, y hacerlo en el sentido de permitir diferentes duraciones poniendo en el centro de la decisión la empleabilidad de los titulados universitarios, no las dinámicas internas de la Universidad.
  • Definir una oferta con mayor presencia de grados generalistas, que implique una reducción de las vías de entrada al sistema universitario- en número de grados-, a la vez que se faciliten mayores oportunidades de especialización (menos opciones de entrada, mayores opciones de salida).
  • Recuperar los niveles de gasto público en formación superior anteriores a 2007, como mínimo.
  • Internacionalizar el Sistema Universitario Catalán, mucho más allá de los programas habituales ya consolidados como por ejemplo Erasmus.
  • Velar por la empleabilidad de los titulados superiores, especialmente los graduados universitarios, aprovechando mejor las sinergias con el mundo empresarial.
  • Acercar decididamente las diferentes modalidades de la educación superior, que incluye la formación profesional y la formación universitaria, apostando por campus integrados de formación superior.
  • Favorecer que las universidades pongan en marcha sus propios esquemas de captación de fondos, para asegurar aún más su futura autonomía financiera.
  • Racionalizar el número de Grados que ahora se ofrece, facilitando que los que tienen una escasa demanda encuentren su fórmula para convertirse en más atractivos.
  • Potenciar un mayor peso específico -en número de alumnos, por ejemplo- de la formación de postgrado frente a la formación de Grado.
  • Conseguir que las universidades fidelicen a sus ex alumnos y que capten nuevos estudiantes, mediante programas de formación a lo largo de la vida.

Finalmente, deseamos coraje, suerte y acierto al nuevo Consejero.

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Un ejemplo de educación superior con futuro

febrero 1, 2016

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