En el actual contexto de restricciones presupuestarias que afecta a las instituciones de educación superior, buscar nuevas fuentes de financiación se ha convertido en una necesidad. A nivel macroeconómico, mientras dure el ciclo de estancamiento en el crecimiento iniciado en 2007-08 se hace difícil pensar que se entrará en una nueva fase de expansión del gasto público. Lógicamente, las Universidades son grandes organizaciones muy sensibles a la financiación y por tanto la dependencia en el inversión pública hipoteca programas de investigación, adquisición de nuevos equipamientos, retribuciones del personal, políticas de crecimiento cualitativo, etc.

En este contexto, tiene sentido poner en la agenda el reto de encontrar nuevas formas de financiación vía captación de fondos de origen privado, la llamada filantropía. Pero hoy por hoy, no es ésta una cuestión que esté siendo tratada por el sistema universitario catalán y español de manera sistemática, mientras que en países de Europa y Norteamérica la filantropía vinculada a los sistemas de educación superior es ya una realidad consolidada.

La pregunta es: podemos dar algunas pistas para empezar a activar la captación de fondos a través de programas de filantropía en las instituciones de educación superior de nuestro país? Pues bien, habría que cumplir unos requisitos:

  • Debe haber la voluntad política por parte de los responsables de la institución de impulsar un programa de captación de fondos vía filantropía
  • Debe ser una política institucional, que vaya más allá del mandato de un / a Rector / a, para un programa de filantropía siempre logrará sus objetivos en el largo plazo
  • Habrá que articular una mínima estructura operativa con sus correspondientes recursos:
    • Liderazgo institucional
    • Técnico de captación de fondos
    • Red Alumni
    • Responsables de la comunicación institucional
  • Establecer la estrategia institucional para la filantropía (que puede ir desde los grandes donantes hasta el crowdfunding) y el programa anual de implementación en el nivel táctico y operativo
  • La institución de educación superior también deberá priorizar los proyectos internos para los que quiere captar nuevos fondos

Resulta evidente que todo este es un proceso complejo y con muchas dificultades. Por ejemplo, la mayoría de universidades catalanas no tienen desarrollada la red de Alumni, y por tanto antes de hablar de captación de fondos quizá deberían empezar a trabajar en ello. Igualmente, los detractores del impulso a programas de filantropía alegarán -no sin razón- que nuestro contexto social no es comparable al de los países anglosajones y que por lo tanto aquí la filantropía es muy difícil sino imposible.

Sea como sea, lo cierto es que la reducción de la financiación pública en las Universidades y otras instituciones de educación superior es un hecho estructural y por tanto hay que diversificar las fuentes de financiación. Como en tantas otras cuestiones, la institución que conciba la filantropía como una necesidad que hay que empezar a trabajar desde ahora obtendrá una ventaja competitiva en relación al resto.

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septiembre 29, 2015

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